¿Se come burro en República Dominicana? Sabor de la Calle lo descubre

¿Se come burro en República Dominicana? Sabor de la Calle lo descubre
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NEIBA. — Lo que para muchos puede resultar una práctica inusual, en algunas comunidades del sur de República Dominicana forma parte de una tradición gastronómica que todavía permanece vigente: el consumo de carne de burro.
Siempre las personas se han preguntado si esta proteína ciertamente es uno de los platos de los residentes de Neiba, municipio de la provincia Bahoruco. La respuesta apareció durante un nuevo episodio de “Sabor de la Calle”, bajo la producción de Bali Visuals, donde Santana se adentró a la zona de Las Marías, donde conversó con residentes y vendedores que aseguran que esta carne, aunque ha perdido presencia con los años, todavía es buscada por algunos consumidores.
Durante el recorrido, varias personas recordaron que antiguamente la carne de burro era consumida durante encuentros entre amigos, especialmente en comunidades rurales. Uno de los testimonios relató que, en una ocasión, mientras compartía con varias personas en su conuco, sacrificaron un burro y prepararon un sancocho.

Aunque algunos entrevistados aseguran que esta práctica ha perdido fuerza con el paso de los años, explicaron que todavía hay personas que preguntan específicamente por esta carne cuando visitan determinados puntos de venta.

Precisamente, Santana llegó hasta un establecimiento de Las Marías luego de recibir recomendaciones sobre un particular plato: burro frito acompañado de tostones.

“Yo vine específicamente a comerme esa carnita desde Santo Domingo. ¿Y por qué? Por recomendación”, comentó el periodista durante el episodio, mientras se disponía a probar el plato.

Según la vendedora entrevistada, el negocio familiar lleva aproximadamente dos décadas ofreciendo alimentos en la zona. Explicó que, además de la carne de burro, comercializan cerdo, pollo, longaniza y morcilla, con precios que parten desde los 150 pesos, dependiendo de la preparación y el acompañamiento.

La familia también explicó que la venta de esta carne forma parte de una tradición heredada. La madre de la actual generación estuvo al frente del negocio durante años y, tras su fallecimiento, sus familiares continuaron con la actividad.

Durante la degustación, Santana comparó el sabor con el de la carne de res y compartió su impresión con los espectadores. Los vendedores, por su parte, aseguraron que la textura puede variar dependiendo de la edad del animal: si es joven, sostienen que resulta más blanda, mientras que un animal de mayor edad puede producir una carne más dura.

Más allá de la experiencia gastronómica, el episodio pone sobre la mesa una costumbre que genera opiniones encontradas. Mientras algunos de los entrevistados aseguran que la carne de burro forma parte de antiguas tradiciones rurales, otros reconocen que su consumo ya no tiene la presencia que tuvo en el pasado.

“Algunos dicen que sí, otros dicen que no. Saquen ustedes sus propias conclusiones”, expresó Santana al cerrar el episodio.

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